A PRUEBA DE SOL
Cuando la necesidad y el deseo de “hacerse” a unos pesitos de más esta latente no hay cansancio humano o distancias que sean limitantes. Este por lo menos es el caso de una mujer de avanzada edad que conocí en una de las concurridas calles de la ciudad, la cual fue una contadora de historias por lo menos en los 2 km de camino que compartimos. Aquella mujer que transportaba con gran esfuerzo un coche de supermercado adaptado como una gran sombrilla y dos cajones de vidrio que contenían cada uno salpicón (bebida a base de frutas tropicales) y otra un jugo de maracuyá (fruta cítrica) ocupaba un carril mas en la calle, como cualquier automóvil más.
Lo curioso del caso es que venia empujando dicho coche que calculando su peso ascendía a los 20 kilos por mas de 20km con un inclemente sol y lo mas curioso era que le faltaba otros 5 km aproximadamente para llegar a su destino. Ella segun informacion que suministró iría a hacer su venta a un evento que se realizaba al sur de la ciudad.
Mujeres como estas son el común denominador de mujeres aguerridas de mi ciudad, mujeres que no les importa su cansancio con tal de llevar algún alimento a sus casas, que con base en su creatividad y sazón peculiar logran captar algunos dineros fugases en eventos esporádicos. Infortunadamente, en la ciudad la economía mas emergente es la informal, la vendedora de arepas, de jugos, de minutos a celular, el negocio casero, entre otros ….. este tipo de negocio es cada vez mas cotidiano a nuestros ojos; pero si nos llamó la atención hacer un reconocimiento especial a aquellas mujeres valientes y esforzadas por sus familias.
Porque esperar un día especial para felicitar a aquellas mujeres anónimas pero valerosas. Que Dios bendiga la obra de sus manos y les fructifique al máximo todo lo que hagan.
